FRANCIA 2019: ¿UN DESAFÍO SOCIO-ANTROPOLÓGICO PARA EL FÚTBOL-ESPECTÁCULO?

Beatriz Vélez

Socio-antropóloga del fútbol. Investigadora independiente asociada IREF, UQAM, Montreal (Canadá). Mail: trisvel@hotmail.com
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La 8va edición de la Copa del Mundo de Fútbol jugada por mujeres representa el hito histórico de un “nuevo fútbol” más por las preguntas surgidas que por el formato adoptado, igual al de cualquier producto estándar del fútbol-espectáculo al que nos ha acostumbrado la industria cultural de la diversión fútbolinc bajo la marca registrada FIFA. 

Pero la representación de jugadoras encarnadas y reales en una practica cultural en la cual solo han estado presentes en el orden de la irrealidad o del fantasma, desestabiliza la cultura convencional del fútbol. Así, el fútbolinc debe ver que mas allá del cálculo económico, el juego abraza la dimensión antropológica del cuerpo y del género, extremadamente importante para desarrollar el fútbol del futuro. 

La observación participativa que he realizado de la Copa en Francia hasta los octavos de final me ha permitido constatar una predominancia de la economía de mercado en los análisis de este evento presentado como el negocio del futuro en algunos medios. Este enfoque, encerrando el futbol jugado por mujeres en el “negocio” ha bloqueado las cuestiones del significado antropológico del evento y del legado aportado al fútbol por un protagonismo inusual. 

La presencia encarnada de mujeres en el terreno choca con presupuestos convencionales sobre lo ya visto y sabido de campeones, perdedores, equipos, hinchadas y dirigentes. Ayuda a percatarnos que si en Francia está emergiendo algo inédito, no una re-edición del fútbol conocido, necesitamos una apertura mental para nombrarlo. 

  Ya he sostenido que la corporeidad activada en el terreno de juego, al estimular el trabajo de la psiquis y de la imaginación, rinde mas complejo el significado del fútbol. Aquí agrego que tal complejidad redobla cuando la corporeidad en acting representa un cuerpo que recuerda al mismo tiempo el lugar del origen y del goce masculino. 

La presencia de tales cuerpos en los estadios desafía la tradición cultural y la historia iconográfica del fútbol, el entendimiento sociológico y la percepción sensible de la población, llamadas a conocer, representar y mirar el futbol inc., desde la realidad de género. La empresa del fútbolinc, rectora de los torneos, espectáculo, formato y conocimiento oficial del fútbol, un todo concebido para y por los hombres desde hace 150 años tiene una gran responsabilidad social ante esta nueva situación. Debe recordar que sus decisiones desbordan el marco de cifras económicas para no faltar a la cita histórica con la justicia de género. 

La historia del fútbol asociado se origina a finales del siglo XIX y comienzos del XX en una Inglaterra que estaba buscando imponer el capitalismo industrial. Acunado por este sistema económico como empresa lucrativa en nexo con las industrias de tejido, alimentos, bebidas e infraestructuras, el juego, cuyas promesas de libertad, creación, encuentro, identidad y placer catártico para la creciente población urbana son muy fuertes, fue protegido por el Estado. 

El fútbolinc comporta una unidad de producción de eventos, ídolos y diversión fácilmente descifrable. Pero el trabajo de jugadoras/es y los sentimientos de los aficionados, materia prima básica del producto a comercializar, son temas mas herméticos por su ligamen a nuestra condición antropológica. Léase al carácter eruptivo de nuestras emociones, tendencia al goce, a la ensoñación y a la búsqueda de placer sin otro fin que el mismo placer. Entonces, sí la práctica del fútbol ha terminado por conjugarse fundamentalmente en un solo sistema económico, en un solo género y en un solo formato cultural (capitalismo/masculino, fútbol-espectáculo) el juego integra un sistema cultural abierto a entradas variables como el fútbol no comercial, las mujeres, la diversidad sexual, el juego bajo otras reglas, la sensibilidad, la emoción, entre otras. 

En tal sentido el significado de la Copa jugada en Francia abre otros horizontes cognitivos y se revela categóricamente rico porque el protagonismo en el terreno, encarnado por mujeres, carece de precedentes concretos, abunda en precedentes simbólicos y legitima hoy el protagonismo de quienes han estado inhabilitadas para jugar oficialmente hasta finales de los ochenta y excluidas como deportistas en el formato de consumo popularizado por la marca registrada del fútbolinc

Sin duda que esta 8va edición de la Copa del Mundo ha sido un evento comercial exitoso. Los hechos y las cifras son estimulantes. Según la FIFA. 1. 094.639 de tiquetes están circulando entre el publico, 70% de los estadios se han llenado con un promedio de 15 mil espectadores por partido y 433 millones de vistas han sido registradas en los canales numéricos oficiales de la Copa. 

El impacto de la Copa jugada en Francia nos concierne a todas y a todos porque la puesta en escena del cuerpo exigida por el juego transmite registros visuales de unas acciones de excelencia corporal que contestan la ley patriarcal. La costumbre impuesta por la cultura de los géneros válida en todas las sociedades representadas en ese mundial, ha otorgado valor sólo a los actos del cuerpo de la mujer ligados al rol que la naturaleza impone al sujeto, no a los actos que están representando las jugadoras. La misma costumbre ha determinado como condiciones de producción de los actos corporales femeninos los contextos privados y prohibido los contextos públicos en los cuales encaja el deporte. De ahí ideales como la madre asexuada o la seductora fantasmal/fatal que acompaña al campeón. 

Entonces ¿dónde situar a las campeonas? Las jugadoras están ya instaladas en los mejores estadios del mundo, ofreciendo ante la mirada pública actos de afirmación personal que muestra su trabajo decidido sobre los limites del cuerpo (entrenamiento, concentración, fogueo). 

Las imágenes extraordinarias de una afirmación por la maestría técnica y el dominio del juego contra toda costumbre anterior, exigen ser descodificadas bajo otro régimen cognitivo. Tales imágenes están ya instaladas e integradas como material en la memoria colectiva de los anales de hazañas escritas con el cuerpo mediante el fútbol. Otra lectura de la Copa aportara nuevos conocimientos al fútbol que conocemos. 

En conclusión, es necesario examinar el marco organizacional que determina las relaciones de trabajo de las futbolistas, personal técnico y oficiales. Para negociar sus condiciones se necesitan interlocutores dispuestos a ver de otra manera su aporte al fútbol. Y ante todo necesitamos parámetros para integrar el saber aportado por ellas a las narraciones textuales, visuales y comportamentales del juego. El tsunami cultural legado por la Copa 2019 al mundo tiene un alcance que resuena en un slogan francés de 1968: “No puede volver a cerrar los ojos quien una vez los abrió”.

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