LA SELECCIÓN FEMENIL DE MÉXICO QUE PERDIÓ SU “MOMENTO DE BRILLAR”

Olga Trujillo

Periodista y responsable del portal “Diosas Olímpicas”, dedicado al deporte femenino. Twitter: @diosasolimpicas

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Es el momento de brillar. La Copa Mundial Femenina de Fútbol de Francia 2019 será recordada por las múltiples protestas –colectivas e individuales– que distintos conjuntos femeniles (y figuras) llevaron a cabo previo a la justa y ante distintas autoridades. Países como Estados Unidos, Noruega, Sudáfrica, España, Dinamarca, Australia, Brasil, Argentina, Irlanda o Nueva Zelanda, reclamaron la falta de equidad salarial y/o laboral en su ámbito y con respecto al trato con sus similares dentro del fútbol.

Para muchos de esos conjuntos nacionales, la recompensa llegó. En el intento por levantar el perfil de la competencia femenina, pareciera que FIFA (sobre todo) finalmente dobló las manos. Pero FIFA tiene una imagen tóxica. En octubre del año pasado, dentro de su Consejo, se hicieron sonar las campanas tras anunciar que duplicaría el monto de premios para el Mundial Femenil: Una aprobación de $30 millones de dólares para las 24 selecciones participantes, en lugar de los $15 MDD que se otorgaron en la edición anterior (Canadá 2015). “Hasta que sus acciones se alineen con sus palabras, no será un acuerdo sincero”, reaccionó la ex arquera de Estados Unidos, Hope Solo, pues la recompensa FIFA iba aún más allá: $20 MDD extra para los preparativos del Mundial (el total llegó a los $50 MDD). Además, por primera vez, los clubes serán recompensados si sus jugadoras participan en el torneo, tal como sucede con la edición masculina.

El “Programa de Ayudas a Clubes de la Copa Mundial Femenina” es el documento donde se desglosan los beneficios prometidos a los equipos que han ofrecido “entornos de alto rendimiento” a las jugadoras participantes en la Copa Mundial, los cuales –para FIFA– “merecen una recompensa por poner a disposición de las futbolistas los medios para un desarrollo profesional en sus trayectorias. En este sentido, se pagarán recompensas económicas a las federaciones miembro para que las hagan llegar a sus Clubes afiliados que han contribuido al éxito del torneo”.

En esta primera edición de dicho Programa de Ayudas, que a su vez intenta garantizar que la financiación no se concentre en una región sino que su alcance sea global, FIFA, pone los billetes en la mesa y reglas claras: “Se distribuirá entre los clubes la cantidad total de $8.5 MDD, sujetas a impuestos y deducciones”.

MÉXICO NO BRILLÓ

Hasta aquí, todo parece marcharle al fútbol femenil. El deporte más popular del mundo le abre por primera vez las puertas de las recompensas; sin embargo, la mala noticia para México es que, justo después de la lucha, los reclamos y la atención mediática hacia la disciplina practicada por mujeres rindiera frutos, la selección nacional no clasificó y se abrió un capítulo. Parte del principio para la recompensa que otorga FIFA a los clubes, es justamente la formación, un tema que ha dejado cuentas pendientes en este país desde que inició la Liga Mx Femenil.

El recuento tiene aristas: El boleto debía conseguirse durante la Copa Oro que se celebró en 2018. México pertenecía al Grupo A junto a Trinidad y Tobago, Panamá y Estados Unidos. Necesitaba conseguir nueve puntos, pero sólo logró tres. Venció 4-0 a Trinidad y Tobago, pero perdió ante las actuales campeonas mundialistas de Estados Unidos (6-0) y ¡ante Panamá! (2-0), algo que aún le pesa a fieles seguidores.

Después de años de luchas de mujeres en el campo, como María Eugenia ‘Peque’ Rubio, Alicia ‘La Pelé’ Vargas, Maribel Domínguez, Andrea Rodebaugh o Charlyn Corral (por ejemplo), el auge del futbol femenil parecía haber llegado, por fin, a subirse a las coberturas mediáticas y más después de la creación de la Liga Mx Femenil en julio del 2017.

Nadie calculó que si México –una de las mejores selecciones de CONCACAF– había participado en el Mundial de Canadá 2015 mientras estuvo en uno de sus mejores posicionamientos del ranking FIFA (26), así como en la Copa de Alemania 2011 (posición 21) y la Copa en Estados Unidos 1999 (aún sin figurar en la tabla), se quedara fuera de Francia 2019. 

Pero las lecciones deben ser aprendidas. Y si México no asistió al Mundial, los supuestos parecen sobrar aunque un ejercicio hipotético recae en las promesas de la FIFA para la formación: ¿Qué habría sido de aquellos clubes amateurs y pioneros que con recursos propios se han dedicado a entrenar niñas futbolistas como Andrea Soccer, por donde pasó Charlyn Corral, o Club Laguna, donde se formó Cecilia Santiago, que hoy siguen aportando jugadoras a los equipos de la Liga Mx Femenil? Es importante señalar que la Liga se formó a vapor, en seis o siete meses. Fueron esos pequeños clubes y esfuerzos aislados de donde se sacó a la mayoría de las jugadoras y nadie dijo nada sobre derechos de formación. Ni de los precarios sueldos de los que se hablaban en un principio para las futbolistas de la mayoría de los clubes ($70 pesos por día), ni del acoso y ofrecimiento de tenis, playeras y otros accesorios deportivos para convencerlas hasta por Facebook para decidirse por un equipo.

A México le queda claro que se perdió una oportunidad de oro. Que si en cuatro años, con o sin las jugadoras que hoy son referentes llega al siguiente Mundial y la FIFA mantiene los apoyos económicos, tendrá que poner sí o sí el tema sobre la mesa y aquellos formadores tendrán que entrar a la escena. Entonces sí, será su “momento de brillar”.

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